Captura vientos estelares con un detalle sin precedentes


Los astrónomos presentan una explicación de las fascinantes formas de las nebulosas planetarias en una nueva investigación basada en un extraordinario conjunto de observaciones de vientos estelares alrededor de estrellas envejecidas, como se publicó en la revista Science.

Contrariamente al consenso com√ļn, el equipo descubri√≥ que los vientos estelares no son esf√©ricos sino que tienen una forma similar a la de las nebulosas planetarias.

El equipo concluye que la interacci√≥n con una estrella compa√Īera o exoplaneta da forma tanto a los vientos estelares como a las nebulosas planetarias.

Las estrellas moribundas crecen y se enfrían para convertirse eventualmente en gigantes rojas. Producen vientos estelares, corrientes de partículas que expulsa la estrella, haciendo que pierdan masa.

Debido a la falta de observaciones detalladas, los astrónomos siempre han asumido que estos vientos son esféricos, como las estrellas que rodean. A medida que la estrella evoluciona, se calienta nuevamente y la radiación estelar hace que las capas expulsadas de material estelar en expansión brillen, formando una nebulosa planetaria.

Durante siglos, los astrónomos desconocían la extraordinaria variedad de formas coloridas de nebulosas planetarias que se habían observado. Todas las nebulosas parecen tener una cierta simetría, pero casi nunca son redondas.

¬ęEl Sol, que eventualmente se convertir√° en un gigante rojo, es tan redondo como una bola de billar, as√≠ que nos preguntamos: ¬Ņc√≥mo puede una estrella as√≠ producir todas estas formas diferentes?¬Ľ Explica el autor correspondiente, Leen Decin, de la Universidad KU Leuven.

Su equipo observó vientos estelares alrededor de estrellas gigantes rojas frías con el Observatorio ALMA en Chile, el radiotelescopio más grande del mundo.

Por primera vez, reunieron una colección grande y detallada de observaciones, cada una realizada utilizando exactamente el mismo método. Esto fue crucial para poder comparar directamente los datos y excluir sesgos.

Lo que vieron los astr√≥nomos los sorprendi√≥. ¬ęNotamos que estos vientos son cualquier cosa menos sim√©tricos o redondos¬Ľ, dice el profesor Decin. Algunos de ellos tienen una forma bastante similar a las nebulosas planetarias. ¬ę

Los astr√≥nomos incluso pudieron identificar diferentes categor√≠as de formas. ‚ÄúAlgunos vientos estelares ten√≠an forma de disco, otros conten√≠an espirales, y en un tercer grupo identificamos conos‚ÄĚ, se√Īalan.

Esta es una clara indicaci√≥n de que las formas no se crearon al azar. El equipo se dio cuenta de que otras estrellas de baja masa o incluso planetas pesados ‚Äč‚Äčen las cercan√≠as de la estrella moribunda estaban causando los diferentes patrones.

Estos compa√Īeros son demasiado peque√Īos y d√©biles para detectarlos directamente. ¬ęAs√≠ como una cuchara que revuelve una taza de caf√© con un poco de leche puede crear un patr√≥n en espiral, el compa√Īero succiona material mientras gira alrededor de la estrella y da forma al viento estelar¬Ľ, explica Decin.

El equipo puso esta teor√≠a en modelos y, de hecho, la forma de los vientos estelares puede ser explicada por los compa√Īeros que los rodean, y la velocidad a la que la estrella evolucionada en fr√≠o est√° perdiendo su masa debido al viento estelar es un par√°metro importante.

Decin asegura: ¬ęTodas nuestras observaciones pueden explicarse por el hecho de que las estrellas tienen un compa√Īero¬Ľ. Hasta ahora, los c√°lculos sobre la evoluci√≥n de las estrellas se basaban en la suposici√≥n de que las estrellas envejecidas similares al Sol tienen vientos estelares esf√©ricos. ¬ęNuestros hallazgos cambian mucho¬Ľ, contin√ļa. Dado que la complejidad de los vientos estelares no se tuvo en cuenta en el pasado, cualquier estimaci√≥n previa de la tasa de p√©rdida de masa de las estrellas m√°s viejas podr√≠a tener un factor de hasta 10 ‚ÄĚ.

El equipo ahora est√° investigando m√°s para ver c√≥mo esto podr√≠a afectar los c√°lculos de otras caracter√≠sticas cruciales de la evoluci√≥n estelar y gal√°ctica. El estudio tambi√©n ayuda a imaginar c√≥mo se ver√° el Sol cuando muera en 7 mil millones de a√Īos.

‚ÄúJ√ļpiter o incluso Saturno, debido a que son tan masivos, van a influir en si el Sol pasa sus √ļltimos milenios en el coraz√≥n de una espiral, una mariposa o cualquiera de las otras formas fascinantes que vemos en las nebulosas planetarias hoy en d√≠a – se√Īala Decin . Nuestros c√°lculos ahora indican que se formar√° una espiral d√©bil en el viento estelar del viejo Sol moribundo. ¬ę

¬ęEst√°bamos muy emocionados cuando exploramos las primeras im√°genes¬Ľ, recuerda el coautor Miguel Montarg√®s, tambi√©n de KU Leuven. Cada estrella, una vez solo un n√ļmero, se convirti√≥ en un individuo por s√≠ solo. Ahora, para nosotros, ellos tienen su propia identidad. Esta es la magia de tener observaciones de alta precisi√≥n: las estrellas ya no son solo puntos. ¬ę



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