El CSIC participa en el desarrollo de un clon infectivo de SARS-CoV-2


Investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) forman parte de un equipo internacional que ha generado un clon infeccioso del SARS-CoV-2 a partir del uso de cromosomas artificiales bacterianos, una herramienta fundamental para el estudio del coronavirus SARS-CoV-2.

Seg√ļn publica la revista ‘mBio’, esta herramienta podr√≠a ser fundamental para conocer detalles esenciales del ciclo viral y su patogenicidad, as√≠ como para desarrollar nuevos tratamientos antivirales y vacunas vivas atenuadas.

Este trabajo, dirigido por Luis Martínez-Sobrido, investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas de Texas en Estados Unidos, ha contado con la colaboración de los científicos Fernando Almazán, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), y Juan Carlos de la Torre, del Scripps Research Institute de San Diego (La Joya, Estados Unidos).

¬ęLa generaci√≥n de clones infectivos de virus pertenecientes a la familia de los coronavirus presenta varias dificultades t√©cnicas debido al gran tama√Īo del genoma viral (alrededor de 30 kilobases) y la toxicidad de ciertas secuencias del genoma viral cuando se amplifican en bacterias¬Ľ, explica Fernando Almaz√°n, colaborador del art√≠culo.

‚ÄúEste trabajo ha recurrido al uso de cromosomas artificiales bacterianos para la generaci√≥n de un clon infectivo estable de SARS-CoV-2, ya que estos pl√°smidos permiten la clonaci√≥n de grandes secuencias ex√≥genas y minimizan los problemas de toxicidad. Esta tecnolog√≠a se ha aplicado previamente con √©xito para generar clones infecciosos de otros coronavirus y otros virus como el Zika ‚ÄĚ, a√Īade la investigadora.

En este sistema, a partir de fragmentos de ADN sintético que engloban el genoma completo del virus, se genera una copia de ADN del genoma viral que se ensambla en el cromosoma artificial bacteriano bajo el control de un promotor reconocido por la maquinaria celular. Posteriormente, el clon infectivo generado se introduce en la célula, donde es transcrito por la maquinaria celular, generando copias del genoma viral que inician el ciclo de infección y dan lugar a partículas virales infectivas.

Mart√≠nez-Sobrido destaca: ¬ęmientras que los clones generados por otros sistemas son m√°s inestables y requieren pl√°smidos m√ļltiples, el uso de cromosomas artificiales bacterianos permite el uso de un solo pl√°smido para generar virus sint√©ticos en cultivos celulares¬Ľ. Adem√°s, ‚Äúestos clones son una poderosa herramienta para conocer detalles de la biolog√≠a del SARS-CoV-2, como cu√°les son los factores celulares que el virus necesita en su expansi√≥n, una forma de identificar dianas terap√©uticas, analizar la efectividad de nuevos antivirales y facilitan el desarrollo de vacunas vivas atenuadas. ‚ÄĚLos investigadores han verificado la estabilidad del virus producido y los efectos de la infecci√≥n en h√°msters, donde han observado que la capacidad de patogenicidad e infectividad es similar a la del virus original.

Fernando Almazán destaca la utilidad de este sistema para la manipulación genética del virus, el desarrollo de sistemas de análisis para determinar la efectividad de nuevos antivirales y la eliminación de factores de virulencia que conducen a la producción de vacunas vivas atenuadas.





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