Investigadores españoles demuestran que el ejercicio intenso ‘descomprime’ el corazón

Investigadores españoles demuestran que el ejercicio intenso ‘descomprime’ el corazón

octubre 7, 2020 0 Por RenzoC

ESPAPELIS


Investigadores del Centro Nacional de Investigación Cardiovascular (CNIC) han demostrado que el ejercicio físico vigoroso se asocia con una «descompresión» del corazón, que adopta una morfología esponjosa.

Estos científicos han cuantificado este fenómeno en una población general (no profesionales del deporte), información que tiene implicaciones prácticas muy importantes, ya que «El sobrediagnóstico de miocardiopatía no compactada – patología maligna – en deportistas (de élite o amateur) puede llevar a la decisión de recomendar la interrupción de la actividad física en algunos casos en los que no sería necesaria», explica su consejero delegado, Valentín Fuster.

La práctica de ejercicio, intenso o moderado, es una de las recomendaciones de salud aceptadas por todos los expertos. Sin embargo, el entrenamiento de alta intensidad puede desencadenar una serie de cambios fisiológicos en el cuerpo, incluido el corazón. Por ejemplo, se sabe que los deportistas tienen una adaptación de su corazón al entrenamiento que, entre otros fenómenos, puede incluir un aumento de las trabéculas en el interior («hipertrabeculación»), que es benigna pero puede confundirse con una patología genética hereditaria, la no compactación. cardiomiopatía, que puede causar muerte súbita.

Este nuevo estudio, publicado en la revista ‘The Journal of American College of Cardiology’, se enmarca en el proyecto colaborativo ‘PESA-CNIC-SANTANDER’, cuyo investigador principal es el Dr. Valentín Fuster, que comenzó en 2010 y ha sido renovado recientemente hasta 2030, y que constituye uno de los estudios de prevención cardiovascular más importantes del mundo. El grupo de 700 sujetos incluidos en el estudio seguirá evaluándose durante este período, lo que nos permitirá estudiar en detalle y comprender la evolución, reversibilidad e implicación clínica de esta adaptación del corazón al ejercicio intenso.

«Es fundamental poder distinguir esta acomodación benigna para hacer ejercicio de la miocardiopatía no compactada, una enfermedad cardíaca con un componente genético que puede estar asociada con síntomas graves como insuficiencia cardíaca, tromboembolismo, arritmias y muerte súbita»., destaca el jefe del Departamento de Investigación Clínica del CNIC, cardiólogo del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz y líder de este trabajo, Borja Ibáñez.

En la miocardiopatía no compactada, las paredes del corazón se adelgazan y el músculo cardíaco, generalmente compacto, se reemplaza por una porción esponjosa (trabeculada), que se comunica directamente con el interior de los ventrículos.

El problema es que esta enfermedad se identifica, en muchos casos, en jóvenes asintomáticos antes de que aparezcan los síntomas y, en esos casos, «una de las recomendaciones es interrumpir inmediatamente la actividad física ya que puede provocar muerte súbita», comenta este cardiólogo del CNIC. Sin embargo, la presencia de trabéculas no siempre está relacionada con una miocardiopatía no compactada; así, dice el Dr. Ibáñez, “Se ha observado que, bajo diferentes condiciones fisiológicas, como entrenamiento de alta intensidad o embarazo, se puede observar un cambio en la morfología del corazón que es similar en estructura a la de la miocardiopatía no compactada”.

Por ello, destaca el cardiólogo José de la Chica, primer autor del artículo, “Es fundamental poder diferenciar entre la condición maligna y la adaptación fisiológica (benigna) para, por un lado, evitar una mala evolución en el caso de los primeros y, por otro, prevenir que los jóvenes sanos de tener que dejar de hacer deporte «.

Aunque ya se ha sugerido la asociación entre hipertrabeculación y ejercicio físico de alta intensidad en deportistas de élite, hasta ahora muy pocos estudios han utilizado la resonancia magnética cardíaca (la técnica diagnóstica de referencia para estudiar la anatomía y función del corazón) y métodos objetivos para evaluar actividad física. Además, tampoco hubo datos suficientes sobre si tal relación podría darse también entre la población general o en deportistas amateurs, indica la Dra. Inés García-Lunar, cardióloga que participa en este estudio.

El trabajo ha evaluado por resonancia magnética cardíaca la presencia de criterios reconocidos de miocardiopatía no compactada en más de 700 participantes del estudio ‘PESA-CNIC-SANTANDER’, trabajadores sanos del Banco de Santander que realizan diferentes grados de actividad física, pero que lo hacen No practicar deporte de forma profesional.

La actividad física se evaluó objetivamente mediante acelerómetros, dispositivos que miden los cambios en la velocidad de movimiento en varios ejes del cuerpo y que los participantes usaron durante 1 semana en cada visita de seguimiento del estudio de tres años. “Esta tecnología nos permite clasificar la actividad física que realiza un individuo en una situación sedentaria, con ejercicio ligero, moderado o vigoroso y saber cuántos minutos a la semana dedica a cada tipo de actividad”, dice De la Chica.

Lo primero que se observó es que el músculo cardíaco de los participantes, que realizaron de forma persistente una intensa actividad física durante este período de tiempo, se adaptó al ejercicio aumentando su volumen y masa muscular. “Estos cambios se conocen como ‘corazón de atleta’ y se consideran fisiológicos”, explica García-Lunar.

Un hallazgo más novedoso fue que un tercio de los individuos (hombres y mujeres) con un alto nivel de actividad física vigorosa habitual también cumplían los criterios de diagnóstico de miocardiopatía no compactada, pero obviamente no estaban enfermos.

Estudios anteriores habían sugerido que la hipertrabeculación podría ser simplemente un fenómeno secundario a la dilatación del corazón que aparece durante el entrenamiento intenso. “Gracias a los datos del PESA-CNIC-SANTANDER, hemos observado por primera vez que se trata de fenómenos independientes”, argumenta De la Chica.

También es importante destacar que los participantes con este tipo de corazones trabeculados no presentaron síntomas y que los resultados del resto de las pruebas realizadas en el estudio estuvieron dentro de la normalidad.

El trabajo concluye que los criterios de resonancia magnética para el diagnóstico de miocardiopatía no compactada no deben ser evaluados de forma aislada sino enmarcados en otros parámetros clínicos, pruebas genéticas y el nivel de ejercicio físico, incluso en una población no deportiva para evitar los diagnósticos falsos. de esta enfermedad maligna. Un diagnóstico erróneo podría llevar a la persona a dejar de hacer ejercicio con las deletéreas consecuencias físicas y psicológicas que esto conlleva.





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