Las compras compulsivas como adicción destructiva y omnipotente

Las compras compulsivas como adicción destructiva y omnipotente

septiembre 15, 2020 0 Por RenzoC


La temporada navideña nos involucra a la mayoría de nosotros en una frenética carrera de compras, atraídos por horarios de apertura interminables, mil colores y decoraciones brillantes.

Compramos para los demás, para nosotros mismos, incluso para nuestras mascotas.

Crisis o no crisis: se reduce el gasto, pero no la cantidad de compras.

Si nos comportáramos así durante más de un mes al año, estaríamos arruinados. Sin embargo, hay quienes lo hacen. Las personas adictas a las compras compran constantemente, pase lo que pase, lo importante es comprar: adquirir artículos, gastar, conseguir algo que llene el vacío que llevan dentro. Gastan más de lo que pueden permitirse, llenándose de deudas y acaban desgastando sus vidas y sus familias, con una destructividad no muy alejada de la normalmente conocida adicción a las drogas.

La adicción es, en general, una forma ilusoria de resolver el problema. En este caso, una forma más fácil y directa de mejorar la imagen de uno mismo, por ejemplo comprando ropa o productos de belleza para mujeres y símbolos de estatus similares a los símbolos fálicos, como automóviles o teléfonos celulares, para los hombres.

El verdadero motivo del sufrimiento, el duelo interno por la falta de cariño y autoestima, se convierte en algo en lo que no pensar, a toda costa, porque parece irresoluble. La frustración ya no es tolerable: tienes que fingir que no existe y encontrar la forma de evitarla. Se elimina de la conciencia y se reemplaza por algo más concreto y alcanzable: una sustancia, comida, satisfacción laboral, sexo, Internet o compras. La tienda y la cuenta bancaria se vacían como si fuera un frigorífico para una bulímica, disfrutando de la inmediata pero ilusoria sensación de poder hacerte feliz con un simple «deslizamiento» de la tarjeta de crédito. Cuanto más se niega ese sufrimiento profundo y afectivo, más se expande el vacío: una compra no podrá llenar el vacío por mucho tiempo. Hasta que no seas capaz de pensar, de darte cuenta de la razón por la que actúas de manera tan descontrolada, no será posible notar la adicción, porque esa misma razón será el sufrimiento del que escapas. Al menos no solo.

Lo más difícil sigue siendo ser capaz de reconocer la propia dependencia o, al menos, la destructividad y la creencia ilusoria y omnipotente de poder suplir el profundo vacío interno con un simple objeto externo. Muchas veces es necesario que la realidad, la que no queremos ver, se presente de manera catastrófica a nuestros ojos, con las consecuencias de nuestro comportamiento. Los adictos a las compras compulsivas arruinan meticulosamente cualquier relación emocional, siguiendo la lógica de la necesidad de satisfacción inmediata de su impulso y la incapacidad de tolerar la frustración de la ausencia o incluso el aplazamiento. El otro se convierte, como en cualquier dependencia, sólo en un objeto funcional para la satisfacción de la necesidad inmediata.

En una psicoterapia psicoanalítica la persona dependiente podrá encontrar un espacio para pensar en sus propios comportamientos, antes de actuarlos, reconociendo en un entorno seguro y protegido aquellos sentimientos dolorosos de los que huye.



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