Marlaska jubila a los policías heridos en las protestas del 1-O con pensión básica “por enfermedad común”

Marlaska jubila a los policías heridos en las protestas del 1-O con pensión básica “por enfermedad común”

mayo 30, 2021 0 Por RenzoC

ESPAPELIS


En octubre de 2019 tres agentes de policía fueron víctimas de la violencia desatada en Barcelona tras hacerse pública la sentencia del ‘procés’ por la que se condenaba a los políticos independentistas que protagonizaron el referéndum ilegal de independencia en Cataluña. Uno de ellos recibió un impacto en la cabeza que destrozó su casco. Otro fue trasladado inconsciente por sus compañeros mientras le sangraban los oídos por un aplastamiento de las vértebras. Al tercero le rompieron los huesos de un brazo con un adoquín. Los tres policías heridos están ya fuera del Cuerpo Nacional de Policía. Sus lesiones les han obligado a abandonarlo de forma forzosa. Los tres han sido jubilados sin serle reconocido su sacrificio “en acto de servicio”.

Lo que sucedió en las calles de Barcelona horas después de que se hiciera pública la sentencia por el juicio del ‘procés’ fue de todo menos común. De hecho, los acontecimientos que venían sacudiendo Cataluña desde la celebración del referéndum ilegal independentista no eran ni mucho menos normales. Por eso es muy difícil entender el trato que el Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de la Policía, ha dado a estos tres policías heridos.

Las imágenes de lo que sucedió aquellas noches en Barcelona son muy difíciles de olvidar. El Ministerio del Interior mandó a Barcelona a cientos de policías para que apoyaran a los Mossos en lo que se convirtió en una verdadera batalla campal. Cócteles molotov, rodamientos, adoquines, botellas llenas de ácido corrosivo. A todo esto tuvieron que enfrentarse los agentes y muchos de ellos acabaron hospitalizados.

Cuando la situación amainó el ministro del Interior, Fernando Grande – Marlaska, acudió a Barcelona para interesarse por el estado de los policías heridos. Tiempo después el mismo ministro tuvo el gesto de condecorar a siete agentes en total con la medalla al mérito policial con distintivo rojo. Pero después de aquello se acabaron los gestos.

Uno de aquellos policías heridos, Ángel, el agente que esta misma semana era despedido entre aplausos tras recoger los papeles de su jubilación en La Coruña, ha hablado con OKDIARIO. “Ha sido muy duro. Tengo 45 años y he luchado por recuperarme, pero ya no puedo seguir ejerciendo mi profesión como policía. Sufro muchos dolores, no tengo fuerza en el brazo y he perdido movilidad”. Y según los papeles que Ángel recogió en dependencias policiales, se trata de una “baja definitiva por enfermedad común”.

Tal y como relató a este diario, lo que este policía de la UIP estaba haciendo en octubre de 2019 era aguantar las agresiones de un grupo de violentos que tuvieron el acierto de alcanzarle con un adoquín en el brazo. Le rompieron unos huesos que jamás volvieron a soldar en condiciones. Una placa de metal y 8 tornillos quirúrgicos dan fe de ello. Pero a Ángel lo jubilan como si hubiera sufrido una caída fortuita en la calle o como si le hubiera atropellado un coche.

Las fuentes policiales consultadas por OKDIARIO explican que esta es la norma general, la baja por enfermedad común, y que para conseguir que se considere consecuencia de un acto de servicio policial de forma automática básicamente hay que morirse. Sólo las víctimas mortales, por ejemplo, agentes que mueren durante un tiroteo, reciben directamente ese tipo de baja.

Si uno revisa los vídeos de lo que le hicieron los violentos radicales a la Policía y a los Mossos en octubre de 2019 en Barcelona se sonroja al entender que eso no se considere haber caído herido en acto de servicio.

El gesto y el sueldo

Pero más allá de lo simbólico, este hecho tiene una consecuencia mucho más prosaica pero igual de importante: la remuneración económica.

Evidentemente las cifras bailan según el puesto que se ocupe en la escala policial o los años que el agente esté en el Cuerpo, pero según las fuentes consultadas por este periódico, de manera general, una jubilación por “enfermedad común” puede suponer para un agente un sueldo neto de 1.700 euros al mes, mientras que la consideración de baja como consecuencias de lesiones sufridas en Acto de Servicio ascendería esa nómina a unos 2.100 euros.

En el caso de estos agentes la única ventaja económica que han obtenido de las graves secuelas que les dejó aquel servicio en Barcelona ha sido un incremento del 10% sobre el sueldo base de estos policías heridos y sus trienios. Unos 120 euros.

Ángel, el policía con un físico enorme que esta semana lloraba como un niño en su despedida, encaja este hecho con cierta indignación. “Es triste, pero es así. Te jubilan como si hubieses sufrido una enfermedad común en función de los años de servicio y luego tienes que instar a la administración para que te reconozcan que la incapacidad permanente es como consecuencia o en acto de servicio y poder cobrar algo más. Y si no te lo reconocen de primeras tienes que ir a contencioso-administrativo y, como dicen ellos “pelearlo”, habiendo sido evidente y teniendo reconocidas las lesiones como consecuencia o en acto de servicio”.

A lo mejor a Ángel y a sus compañeros lo que deberían hacer es adjuntar a sus peticiones los vídeos en los que un grupo de violentos los reventaron a pedradas, truncando su vida profesional, por ir vestidos de policías que estaban de servicio.