Oír, tocar, gustar … Conoces los 5 sentidos, pero ¿y el sexto?

Oír, tocar, gustar … Conoces los 5 sentidos, pero ¿y el sexto?

noviembre 17, 2020 0 Por RenzoC



Audición, tacto, gusto, olfato y vista. Esos son los 5 sentidos que nos enseñan desde la niñez. Pero puede haber un sexto sentido. No nos referimos a la película de Shyamalan sobre ver fantasmas. Tampoco nos referimos al sentido arácnido de ArañaHombre, la que nos alerta cuando estamos en peligro o va a pasar algo malo. El sexto sentido tiene que ver con nuestro cuerpo, pero no es lo que imagina.

Seguro cuando tienes lesionado ¿Alguna vez ha sentido que cuando se recuperó tenía miedo de hacer la misma actividad? O seguramente en alguna situación extrema lo has sentido con zapatos o ropa más ajustada. Incluso ha tenido que sujetar un objeto cuando ha tenido que dar una charla o hablar en público para sentirse más seguro. Es sensación que alguna vez ha tenido es el sexto sentido.

Algunos fisioterapeutas han denominado a esta sensación, este sexto sentido. Lo han llamado propiocepción. El sentido de propiocepción se define como el sentido que nos permite percibir la ubicación, movimiento y acción de partes del cuerpo. Es decir, saber cómo estamos posicionados en todo momento y conocernos a nosotros mismos. Para ello utilizamos diferentes receptores en el cuerpo.

Con la propiocepción llegamos a ser más eficaz y eficiente con nuestros movimientos. Al usar este sentido, gastamos menos energía y evitamos cualquier tipo de lesión que ocurra sin haberlo esperado. Si tenemos que agarrar un objeto que está al alcance de nuestra mano izquierda, preferimos agarrarlo con la izquierda y pasarlo con la derecha que estirar más con el brazo derecho. De esta forma evitaríamos el gasto energético de tener que estirar más y un posible tirón muscular en la espalda.

La propiocepción es el sexto sentido

Tenemos propiocepción internamente y está alerta en todo momento. Sin embargo, está tan presente que la mayoría de las veces ni siquiera nos damos cuenta. Incluso si no hacemos uso de nuestra propiocepción, tal vez llegue al punto de perderla. Y es que propiocepción significa percepción de nosotros mismos. Capere es tomar u obtener y propius es uno mismo. Y como es un sentido más del cuerpo, se puede entrenar y desarrollar.

La propiocepción se entrena a partir de ejercicios físicos específicos. Por supuesto, siempre hay que hacerlo después de haber tenido alguna lesión. Pero también se pueden hacer para prevenir lesiones dolorosas en nuestro cuerpo. Por ejemplo, al andar descalzo, estamos desarrollando la propiocepción. Esto se hace porque estamos estimulando la percepción de estímulos de nuestros pies. También podemos mejorarlo haciendo ejercicios con los ojos cerrados.

La propiocepción es muy útil cuando no tenemos otros sentidos o cuando la acompañamos para apoyarlos. Por ejemplo, cuando cerramos el ojos, nos guiamos por el tacto y el oído. Pero no solo por el tacto y el oído sino también por la propiocepción que nos va revelando información con los estímulos que estamos recibiendo en todos nuestros receptores internos. Otro punto obvio es que no vamos a desarrollar este sentido cuando crezcamos.

Podemos desarrollar y entrenar el sexto sentido

La propiocepción debe ser desarróllalo desde que éramos niños. Todos los médicos son unánimes con pocas excepciones. El mejor calzado para niños es andar descalzo, andar descalzo. Con esto, este sexto sentido evolucionará a través de los estímulos de los pies. Caminar sobre terreno irregular también es un buen ejercicio. Para nosotros también. Siempre acompañado de un especialista para evitar daños o lesiones.

Los puntos del cuerpo humano donde más se encuentra la propiocepción son los hombros, muñecas, rodillas o tobillos. Este Sexto sentido es clave cuando se trata de tener equilibrio. Y son estos puntos los que hay que alinear para tener un correcto equilibrio. También el cuello debe estar entrenado en este sentido. El cuello es uno de los puntos del cuerpo humano que más sufre y donde se producen más lesiones. Una tortícolis o un latigazo cervical en un accidente pueden causar lesiones.

Debemos ser conscientes de nuestra Cuerpo en todo momento. Imagina por un momento que siempre te ayudan a llevar un peso muy grande de un lugar a otro. Tenemos que llevar una maleta cargada y siempre tenemos a alguien a nuestro lado que nos ayuda a repartir este peso. Pero en un momento no tenemos eso ayuda. O imagina otra situación: toda la tarea de tu hijo la haces tú, sin embargo, un día quieren hacer una tarea individualmente, porque son capaces.

Podemos olvidar la propiocepción

Ambas situaciones nos dan de lleno con la realidad. Nos hemos asentado en una situación en la que tuvimos ayuda y volvimos a realidad significa no tener una respuesta a ese problema. Si usamos una tobillera o una muñequera constantemente en nuestro cuerpo, podría pasar lo mismo. Como el uso de pastillas para dormir. Si acostumbramos al cuerpo a ello, actuará en nuestra contra.

De hecho, en algunos análisis que han realizado los investigadores, se ha concluido que la tobilleras y las pulseras no facilitan la rehabilitación en los esguinces crónicos. ¿Qué quieres decir con que sujetar el pie por medios externos hace que los músculos y tendones se relajen y se vuelvan «perezoso”. Eso no nos ayuda en absoluto.

Todos hemos visto a alguien que no ha podido sentarse y necesita pararse y caminar por la habitación, porque estar quieto lo abruma. También hemos visto personas tocándose constantemente el cabello o la barba sin Sin razón. Incluso todos tenemos en nuestra retina a esa persona que, mientras está sentada, no deja de mover el pie sin detenerse. Todas esas personas buscan la propiocepción. Y no lo encuentran porque lo tienen frente a sus ojos y no lo ven.

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