Es importante subrayar la importancia de ritmos cronobiológicos para una dieta sana.

La premisa básica de una nutrición adecuada es la regularidad de las comidas.

Incluso antes de preocuparnos por qu√© y cu√°nto comemos, de hecho es necesario entender c√≥mo y cu√°ndo comemos: la importancia de marcar el d√≠a de la comida en momentos diferentes, casi equidistantes, surge de las necesidades de nuestro cuerpo, que necesita ¬ęrecargar¬Ľ a intervalos precisos.

Mantener ritmos regulares a diario nos permite optimizar nuestros recursos, mejorar el bienestar psicofísico y, finalmente, facilitar la consecución y / o mantenimiento de un peso saludable por las siguientes razones:

  • en presencia de comidas regulares hay una aceleraci√≥n del metabolismo;
  • se facilita la percepci√≥n de sensaciones fisiol√≥gicas, en particular el hambre y la saciedad;
  • la probabilidad de comer en exceso de las comidas principales se reduce gracias a la presencia de bocadillos;
  • la funci√≥n intestinal est√° regularizada.

Aquí, entonces, es cómo dividir la ingesta diaria de energía en los famosos 5 SEGURO:

DESAYUNO (20% de kcal diarias): es la comida principal porque:

  • por la ma√Īana, la tasa metab√≥lica basal se acelera en aproximadamente un 20%;
  • el despertar sigue a un per√≠odo bastante largo de ayuno, representado por horas de sue√Īo;
  • la primera parte de la jornada suele estar dedicada a actividades intelectualmente exigentes (estudio, trabajo), por lo que es fundamental garantizar a nuestro cerebro una fuente de az√ļcares simples, principal combustible;
  • muchas personas no desayunan con la esperanza de consumir menos calor√≠as. En realidad, un buen desayuno mejora los niveles de atenci√≥n, el rendimiento y, sobre todo, el control del peso.

ALMUERZO (40% de las kcal diarias): es la comida más abundante porque se lleva a cabo alrededor de la mitad del día, cuando hay un mayor requerimiento energético.

A menudo resulta en un segundo desayuno o s√°ndwich que se come en la barra del bar en 5 minutos. Incluso durante el almuerzo, muchos intentan encogerse en un intento por perder peso, pero hacerlo solo aumenta el riesgo de perder el control por la tarde o por la noche.

PRECIO (30% de las kcal diarias): representa el punto débil de muchas personas porque se convierte en un momento de sobrealimentación. Un estilo de vida muy agitado puede llevar a la hora de cenar hambriento, cansado y, sobre todo, con poca capacidad de control. En realidad, por la noche nuestro metabolismo se ralentiza y, además, no tenemos la posibilidad de deshacernos de las calorías de la cena después de la cena, por lo que debería ser menos llamativa que el almuerzo.

APERITIVOS (5% de las kcal diarias): permiten no llegar demasiado hambriento para el próximo snack y, además, favorecen la aceleración metabólica.



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